EL QUE PERDONA….LO PAGA, COMO EN EL FÚTBOL

LOS FALLOS EN LA FINALIZACIÓN Y EL PORTERO LOCAL IMPIDIERON AL LANZAROTE TÍAS YAIZA SUMAR ALGO POSITIVO EN SU DEPLAZAMIENTO A TIERRAS SEVILLANAS.
Si el mismo partido se jugase 100 veces el Lanzarote ganaría 99, el que perdona lo paga y todos los tópicos que se nos ocurran, son insuficientes para resumir una derrota que parece imposible.
El Lanzarote Tías Yaiza desaprovechó en la jornada dominical del domingo una oportunidad extraordinaria para seguir la estela del líder destacado UMA Antequera desde la segunda posición, lo que son las cosas debido a la igualdad reinante en este Grupo Sur, los conejeros con nueve puntos ocupan la octava posición.
La preparación del encuentro y las claves que se habían estimado para traerse los tres puntos salió a la perfección, mantener a raya al goleador Paco, el desborde tanto de Jesulito como de Víctor Cachón y lo más importante no favorecer las transiciones ofensivas de los andaluces, pero con lo que nadie contaría sería con la falta de acierto de cara a la portería contraria. Entre el buen hacer del portero Aníbal y el desacierto visitante, dos acciones aisladas en minutos fatídicos, primero y último de la segunda parte dieron un triunfo a Clipeus Nazareno que a todas luces es injusto, no en el resultado porque al fin al cabo es el que manda, pero sí en el juego e intenciones desplegadas por ambas escuadras.
Sobre todo los primeros veinte minutos, donde los sevillanos sólo tiraron una vez entre los tres palos, acción que Toño supo desbaratar, el Lanzarote es increíble que se marchara al vestuario sin perforar la portería de un acertadísimo Aníbal. No se había dado hasta la fecha esta circunstancia, pues los canarios eran uno de los equipos más goleadores. Después de ver el desarrollo de los primeros veinte minutos, donde sólo faltó el gol, ya se vislumbraba las dificultades que se iban a padecer en la reanudación, y así fue, nuevamente el manejo del juego y del esférico para crear nuevamente ocasiones de gol e increíblemente no ser capaz de convertir ninguna, y es lógico e inusual, no hacer ni un tanto, en el 99% de los casos te hace perder el encuentro, y así fue.
Clipeus encerrado en su parcela cedía todo el balón a los visitantes, una veces por la ordenada defensa lanzaroteña y otras por sus continuas imprecisiones tanto en controles como en pases, para ellos retirarse con empate a cero era una victoria. Después del gol en el primer minuto de la segunda parte por medio de Cleber seguiría el encuentro por los mismos derroteros pero con un Clipeus todavía más conservador y esperando a que finalizara el encuentro, eso sí antes, en el último minuto, un rechace con portero jugador le haría poner el definitivo 2-0.